Los clústeres industriales en México son de gran relevancia, ya que impactan directamente en el desarrollo económico, de talento y de un ecosistema de innovación y de mejores prácticas en el país.
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La Encuesta Mensual de Actividad Económica Regional (EMAER), realizada por el Banco de México, detalla que en el primer trimestre de 2025 los índices en todas las regiones del país registraron reducciones generalizadas —en algunos casos significativas— en relación con el trimestre previo.
El Índice de la Demanda exhibió las caídas más significativas en las regiones centrales, aunque el del centro se ubicó en un nivel relativamente más elevado que el del resto de las regiones.
En el norte, el indicador acentuó la trayectoria a la baja iniciada a principios del año pasado, mientras que en el sur mantuvo la tendencia descendente gradual observada desde 2022.
El Índice de Personal Contratado también experimentó disminución en todas las regiones, lo que es congruente con una señal generalizada de debilitamiento del mercado laboral.
Finalmente, los Índices de las Expectativas de Inversión en Activos Fijos, en general, disminuyeron en menor medida y presentaron las reducciones más marcadas en las regiones centro, norte y sur.
En este sentido, las empresas indicaron que en los siguientes 12 meses tienen planes de inversión en maquinaria y equipo para la producción, bienes inmuebles y mobiliario y equipo de oficina.
Factores que podrían impulsar la actividad regional

En la Región Norte del país, las empresas consultadas en la Encuesta Mensual de Actividad Económica Regional (EMAER), señalaron que uno de los factores internos de impulso para la actividad regional es la adopción de estrategias para diversificar sus mercados por parte de los sectores de manufactura, transporte y servicios de apoyo a los negocios.
En la Región Centro-Norte, las empresas mencionaron la implementación de diversos proyectos de inversión en tecnología y de mejoramiento logístico de empresas. En las manufacturas, se espera una mayor demanda interna de herramientas, válvulas, piezas metálicas y maquinaria para el sector agrícola.
Además, se espera que aumenten las ventas de software y servicios de capacitación para la digitalización empresarial y el uso de Inteligencia Artificial.
En el ramo automotriz, anticiparon que la fabricación de autopartes, en particular de asientos para automóvil, continúe favorecida por la fabricación de vehículos SUV y por la relocalización de líneas de producción de camionetas actualmente establecidas en Argentina.
Por su parte, en la industria electrónica señalaron como elemento de impulso la demanda de equipos de telecomunicaciones para proyectos de Inteligencia Artificial.
En la Región Centro, las empresas refirieron la introducción de nuevas líneas de producción en el ramo de productos alimenticios enfocadas a atender nuevas tendencias de consumo. También anticipan que la relocalización y la promoción del contenido nacional y regional incentivarán la industria automotriz.
Finalmente, en la Región Sur, las empresas resaltaron que las obras asociadas con el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec y una asignación más ágil de los recursos públicos en los distintos niveles de gobierno estimularán la construcción y la actividad manufacturera.
De manera relacionada, destacaron el impacto positivo en la actividad económica regional de proyectos como la expansión del gasoducto Cuxtal II y la ampliación del Puerto de Progreso, en Yucatán, la construcción del puente Nichupté y la remodelación de la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional de Cancún, en Quintana Roo, además de la nueva terminal de contenedores en el puerto de Veracruz.
“Los retos del entorno externo, en particular las políticas que Estados Unidos pudiera implementar representan un riesgo para las entidades federativas más estrechamente vinculadas a ese país, ya sea por sus flujos comerciales o de remesas”, detalla el Reporte sobre las Economías Regionales Enero-Marzo 2025, elaborado por el Banco de México.
Añade que es clave seguir fortaleciendo las fuentes internas de crecimiento y generar condiciones propicias para la inversión, además de aprovechar las oportunidades que brinda la coyuntura actual.
“En este sentido, el comercio en el marco del T-MEC ofrece un trato preferencial que representa una oportunidad para robustecer las cadenas de valor de Norteamérica y ampliar la participación de las regiones en ellas. Asimismo, es prioritario impulsar la construcción de infraestructura con el fin de mejorar la conectividad y atraer nuevas inversiones”, indica el reporte.
De igual forma, es fundamental apoyar la formación de capital humano, ya que ello incrementa la disponibilidad de personal calificado y fortalece la competitividad de las regiones.
En este contexto, cobra cada vez mayor relevancia la adopción de nuevas tecnologías, dado su potencial para transformar los procesos productivos.
“Ello será fundamental para que las regiones se integren a las nuevas dinámicas de producción y aprovechen las oportunidades de crecimiento derivadas de esta transformación. Un enfoque integral y de largo plazo, centrado en el impulso a la productividad, permitirá afrontar los retos actuales y contribuir a la construcción de un futuro más próspero para todas las regiones”, puntualiza el Banco de México.
Desarrollo de un ecosistema de innovación y mejores prácticas
Para Yoelle Rojas, directora general del Clúster de Electrodomésticos de Nuevo León (CLELAC), los clústeres industriales en México son de gran relevancia, ya que impactan directamente en el desarrollo económico, de talento y de un ecosistema de innovación y de mejores prácticas en el país.
“Estas agrupaciones, además de tener a las grandes, medianas y pequeñas empresas de un mismo sector de actividad, facilitan el intercambio de conocimientos, tecnologías y mejores prácticas para estimular la innovación y la creación de nuevos productos y servicios”, explicó Rojas.
Añadió que la colaboración entre empresas, instituciones de investigación, universidades y gobierno promueve la generación de este intercambio y, por ende, la creación de nuevos proyectos.
“Como consecuencia, hay un aumento en la competitividad, la especialización y la colaboración en el clúster, que les permite a las empresas acceder a proveedores especializados, entender las necesidades de la industria y escuchar de las grandes empresas tractoras sus inquietudes en temas de calidad, de talento, y así poder desarrollarlos”, detalló la directora del CLELAC.
Agregó que otros beneficios de los clústeres incluyen generar una reducción de costos, desarrollar proveedores, reducir tiempos logísticos y tener una mayor eficiencia, pero sobre todo, una gran confianza entre la empresa tractora y el proveedor.
“Por supuesto, esto fortalece la cadena de suministro y, por ende, se integran estos programas con los proveedores dentro de las grandes cadenas de suministro globales”, añadió Rojas.
La especialista dijo que en la medida en que cada clúster desarrolla proveeduría y competitividad, hace que las regiones se vuelvan más atractivas para la inversión nacional y la inversión extranjera.
Colaboración y vinculación con otros clústeres
La titular de la secretaría de Economía de Guanajuato, Claudia Cristina Villaseñor, aseguró que el enfoque de integración de los clústeres va más allá de la competitividad: está diseñado para generar una economía de inclusión en la que todas las empresas, sin importar su tamaño, puedan participar en iniciativas de fortalecimiento.
“Los clústeres son una pieza clave en el ecosistema productivo de Guanajuato, y su colaboración fortalece la cadena de suministro local”, comentó Villaseñor.
Dijo que entre los beneficios de esta integración se destacan el acceso a recursos compartidos, la profesionalización del talento humano y el incremento de las exportaciones, que impulsan las empresas locales hacia nuevos mercados nacionales e internacionales.
“La estrategia de clústeres no solo incrementa la competitividad de las empresas, sino que abre oportunidades de negocio a través de la colaboración en áreas como el desarrollo de proveedores, tecnología, innovación y comercialización”, expresó la funcionaria estatal.
Por su parte, Yoelle Rojas indicó que la vinculación con otros clústeres industriales es clave para el desarrollo y competitividad del sector.
“Esto nos permite tener algunos de los beneficios como el acceso a nuevos mercados; conectar con otros clústeres facilita la expansión y el compartir con proveedores y clientes genera oportunidades de negocio, lo que permite que las empresas crezcan y tengan más recursos para aumentar sus procesos, maquinaria e, inclusive, sus certificaciones y su calidad”, comentó la entrevistada.
La directora del Clúster de Electrodomésticos de Nuevo León dijo que otro de los beneficios es la transferencia de conocimiento: “Se pueden compartir las mejores prácticas, innovaciones y estrategias que benefician tanto al proveedor como a la empresa tractora”.
Asimismo, agregó Rojas, otro beneficio para los clústeres es el desarrollo de proveedores, que permite fortalecer la cadena de suministro al integrar proveedores de diferentes regiones y especialidades.
“Esto genera diversidad y riqueza. Entre más proveedores tengamos, más atractivos nos volveremos como región”, señaló la directora.
Yoelle Rojas dijo que tampoco hay que dejar de lado el impulso a la innovación, porque la colaboración entre clústeres fomenta la inversión en nuevas tecnologías y procesos productivos.
“Uno de los mayores beneficios que obtenemos en esta vinculación es la atracción de inversión, que genera una red y un ecosistema sólido para compartir, y esto ayuda muchísimo a tener una mayor influencia en las políticas públicas y en la confianza de los inversionistas”, reveló la directora del CLELAC.
Todo ello facilita que los inversionistas se sientan más confiados y que haya una mayor derrama económica en las regiones, añadió Rojas.
“Finalmente, creo que uno de los grandes beneficios es que entre más unidos estemos como industria, más representados estamos ante el gobierno, y esto permite que se trabajen no solo políticas públicas y regulaciones, sino que se impulsen programas de desarrollo de talento”, manifestó Rojas.
En este sentido, Alfonso Peña, director general del Clúster de Herramentales, coincidió en que es clave para las empresas de la industria unirse a un clúster industrial.
“Yo siempre invito a todas las empresas a que se unan a las diferentes asociaciones o clústeres, según el sector en el que estén. Se puede aprovechar mucho simplemente viendo las mejores prácticas de la industria”, indicó Peña.
A su vez, Daniel Hernández, presidente de la Red Nacional de Clústeres de la Industria Automotriz (REDCAM), agregó que los gobiernos locales han tomado un liderazgo claro de soporte a su ecosistema estatal.
“Principalmente, para que puedan tener, por un lado, el conocimiento de qué deben hacer y diseñar planes estratégicos, y después soportarlos a través de la capacitación y el desarrollo del talento humano”, argumentó Hernández.
Pymes, startups y nuevos sectores
Los clústeres industriales se consolidan como instrumentos estratégicos para fortalecer las cadenas de valor, atraer inversión, impulsar la innovación y elevar la competitividad del talento local.
Fuente: Modern Machine Shop Mèxico
Yoelle Rojas subrayó cuál debe ser la participación de las pymes en el desarrollo de los clústeres industriales: “Al participar en un clúster, las pymes tienen acceso a conocimientos, tecnologías y recursos que, de otra manera, serían muy difíciles de alcanzar; además, tienen la oportunidad de realizar networking y benchmark con las grandes empresas”.
Dijo que lo anterior les permite generar conocimiento, ideas y entender de primera mano cuáles son esas necesidades, con el fin de mejorar sus procesos productivos, desarrollar nuevas manufacturas y servicios y, de esta manera, expandir su mercado.
“Las pymes, por su tamaño y flexibilidad, son ágiles para adaptarse a los cambios del mercado e implementar nuevas ideas y tecnologías; su capacidad de innovación y espíritu emprendedor resultan superimportantes para la competitividad del clúster, porque en la medida en que se quieran desarrollar, que muestren voluntad de crecimiento, se estrecha esta colaboración de la triple hélice mediante nuevos proyectos, programas y productos”, expresó Rojas.
Si bien el crecimiento de los clústeres industriales en México ha beneficiado a los sectores automotriz, aeroespacial y de electrodomésticos, entre muchos otros, se desarrollan otras experiencias que apuestan por sectores emergentes.
Tal es el caso del Clúster Latinoamericano de la Industria Espacial.
De acuerdo con Héctor Cepeda, su fundador y presidente, se trata del primer clúster emergente en México con iniciativas de proveeduría para la industria espacial.
“Es el primer clúster emergente que existe en México, aliado con empresas de creación reciente y que son iniciativas de proveeduría reciente, es decir, son proveeduría que no va a estar colocada en uno o dos años, sino que va a estar colocada en cinco o diez años”, comentó Cepeda.
Explicó que el Clúster Latinoamericano de la Industria Espacial nació como una iniciativa en respuesta a la falta de instrumentos u organizaciones que apoyaran esta industria. En 2024, el clúster se consolidó como una red regional con 99 miembros de 10 países.
“Nos enfocamos mucho en el proveedor que se inicia desde cero y que no sabe cómo desarrollarse en esta industria, que es muy específica. Les damos herramientas con la idea de formalizarse y desarrollar tecnología”, señaló Cepeda.
El directivo agregó que el 60 % de los miembros del clúster son desarrolladores de tecnología más que de manufactura o servicios.
“Al no disponer de una organización anclaje donde tuviéramos el acceso a proveedores en México, al no existir una red de proveedores espaciales, se orquestó el clúster en diferentes países para incentivar cada núcleo nacional. Como tal lo orquestamos 99 organizaciones a lo largo de toda Latinoamérica”, comentó el directivo.
El clúster lo conforman grupos estudiantiles, empresas, pymes, startups, academia y asociaciones civiles.
“Normalmente, el 80 % de los clústeres alojados en México o en cualquier país latinoamericano, no se enfocan en el desarrollo tecnológico, sino en dar servicio y manufactura o ensamble a otro tipo de proveedores. Es decir, desarrollan la tecnología para poder cimentar una base y desarrollar el OEM”, explicó.
Dijo que esta perspectiva es diferente, y que, por lo mismo, han encontrado que otros clústeres no entienden lo que hacen porque sus miembros no desarrollan, como tal, una tecnología.
“Esto es como una carrera no de quién llega primero, sino de desgaste, donde podemos evolucionar todos los miembros de forma orgánica y posicionarnos en el mercado”, finalizó Cepeda.



