Durante el Congreso Internacional de la Industria Automotriz en México, se llevó a cabo un panel sobre la revisión del T-MEC y sus implicaciones para el sector.
Fuente: INA.
Con un llamado a fortalecer la base de proveeduría nacional de cara a la próxima revisión del T-MEC en 2026, la Industria Nacional de Autopartes (INA) inauguró la XXIII edición del Congreso Internacional de la Industria Automotriz en México (CIIAM).
Durante la inauguración, la INA destacó cinco pilares de fortaleza regional: comercio, integración, cercanía e interconectividad, empleo y certidumbre regulatoria, y pidió que se evitara el “metaverso de aranceles”, que podría frenar las inversiones y la competitividad.
El organismo precisó que, de julio de 2024 a junio de 2025, el 83 % de las exportaciones mexicanas tuvieron como destino Estados Unidos, con 137,000 millones de dólares en autopartes. La región de Norteamérica produce 15 millones de vehículos y 460,000 millones de dólares en autopartes anuales, lo que refleja la magnitud de su integración.
“La coproducción es profunda: el 74 % de los insumos de los vehículos fabricados en México proviene de Estados Unidos; solo el 3.5 % depende de Asia. La revisión del T-MEC en 2026 debe fortalecer a los proveedores, no frenar las inversiones”, destacó la INA.
En el marco del CIIAM, la INA y la Corporación Financiera Internacional (IFC) del Banco Mundial reconocieron a dieciséis empresas ancla por su participación en el Programa de Desarrollo de Proveedores (PDP): Lear, BYPASA (Rassini), BorgWarner Turbo, ISGO, Bosch, BorgWarner Morse, PEASA Autopartes, Bendix, Allinject, Voestalpine, Gestamp, Marelli, Sacred, Montaplast, Yazaki y New Concept Technology.
Cabe destacar que este programa ha beneficiado a más de 50 pymes mexicanas, a las que ha proporcionado capacitación, financiación y nuevas oportunidades de negocio.
En las mesas de análisis se reunieron líderes de la industria, quienes coincidieron en la urgencia de:
- Aduanas digitales y procesos ágiles para reducir los tiempos de cruce fronterizo.
- Energía competitiva e infraestructura logística de talla mundial.
- Impulso a la innovación y a la colaboración público-privada para una movilidad sostenible.
- Consolidación de proveedores de nivel 2 y 3 para reducir la dependencia de componentes asiáticos.
- Estrategias de nearshoring para elevar el contenido regional hasta el 70 %.
- Digitalización y trazabilidad de la cadena de valor mediante plataformas como CatenaX.
El CIIAM a detalle
Durante la inauguración, Francisco González, presidente ejecutivo de INA, afirmó que el congreso se ha consolidado como un espacio clave para reflexionar sobre el presente y futuro de la industria automotriz, que se entiende como una parte esencial del futuro de Norteamérica.
“Aunque la balanza comercial muestra un déficit para Estados Unidos de más de 100,000 millones de dólares, el déficit real con México es de solo 19,000 millones de dólares si se considera el valor agregado. Es siete veces menor que el aparente”, explicó González.
También dijo que existe una coproducción profunda, ya que el 74 % de los insumos de los vehículos fabricados en México provienen de Estados Unidos. Al mismo tiempo, menos del 5 % de las autopartes dependen de Asia.
Agregó que existe una infraestructura compartida a través de 55 cruces fronterizos por los que se mueve cerca del 70 % del comercio bilateral, y que más del 90 % del tráfico de internet fluye por cables transfronterizos. Asimismo, México es el principal destino del gas natural de Texas, con el 64 % de sus exportaciones.
En cuanto al empleo, el directivo dijo que el sector automotriz representa el 20 % del empleo manufacturero y el 11 % de la producción industrial de México, con más de dos mil plantas en el país.
“Relocalizar la producción implicaría perder el 8.6 % del empleo total y reducir en 3,200 millones de dólares las exportaciones de Estados Unidos a México”, agregó.
Con respecto a los riesgos derivados del «metaverso de aranceles», afirmó que se solicita una mayor simplificación y certeza regulatoria.
“De cara a 2026, debe haber una revisión, no una renegociación, del T-MEC, y hay que fortalecer a los proveedores locales, especialmente a las pymes. Para ello, cuentan con el programa de desarrollo de proveedores en colaboración con el IFC del Banco Mundial y la Secretaría de Economía para fomentar la calidad, la innovación y las certificaciones”, indicó.
Por su parte, Claudia Ávila, directora general de Atención Aduanera y Asuntos Internacionales de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), indicó que México es una potencia automotriz y de autopartes (el cuarto exportador mundial).
Ávila resaltó la alta dependencia de componentes importados, especialmente de Asia, en un contexto de guerra comercial en el que los aranceles, la logística y la tecnología son determinantes.
La frontera entre México, Estados Unidos y Canadá funciona como una «fábrica extendida»: un componente puede cruzar hasta ocho veces.
“México ofrece ventajas clave: vecindad geográfica, trazabilidad y cumplimiento de las reglas de origen del T-MEC. Varias empresas ya han reubicado su producción en México. Las aduanas deben ser facilitadoras y catalizadoras de la competitividad, no solo recaudadoras. El objetivo es reducir las inspecciones duplicadas y mejorar los tiempos mediante la cooperación regional”, detalló.
Explicó que es fundamental impulsar los despachos conjuntos con Estados Unidos, la digitalización total, el intercambio de información, el análisis de datos, la tecnología blockchain y el reconocimiento mutuo mediante la figura del Operador Económico Autorizado.
“Cada hora ahorrada en cruces se refleja en productividad, inversión extranjera directa, empleo y recaudación. Por ello, hay que fortalecer la industria regional de Norteamérica para competir a nivel mundial”, refirió.
Señaló que el siguiente paso es aumentar el contenido nacional y la profundidad productiva. Para ello, se integrará a las pymes como proveedores de segundo y tercer nivel mediante el Plan México, que incluye financiación, capacitación y certificación.
Por su parte, Ismael Ortiz, jefe de la Unidad de Inteligencia Económica Global de la Secretaría de Economía, dijo que el sector automotriz y de autopartes suma más de una cuarta parte de las exportaciones del país.
En los últimos 12 meses se anunciaron 24 inversiones en el sector por un valor aproximado de 4180 millones de dólares, lo que fortalece la infraestructura, la tecnología y la cadena de valor», comentó Ortiz.
Agregó que es clave adoptar un enfoque estratégico basado en la transición hacia una movilidad sostenible e inteligente, con políticas de energía, innovación, talento y colaboración público-privada.
Por su parte, Alejandro Malagón, presidente de la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN), destacó que la industria automotriz mexicana es fundamental para la competitividad regional y el crecimiento.
“En 2023, México produjo 4.2 millones de vehículos ligeros y exportó 3,5 millones, lo que supone un aumento interanual de casi el 6 %. El sector aporta el 4,5 % del PIB y es el principal generador de divisas del sector manufacturero”, agregó.
El directivo precisó que la industria automotriz representa más del 22 % del comercio total del T-MEC, por lo que se debe impulsar una revisión del tratado y no una renegociación.
«Estamos coordinándonos con la Secretaría de Economía para realizar consultas, definir coincidencias y diferencias, y elaborar un documento con techo y piso negociador. Hay presiones arancelarias y riesgo para el transporte pesado; se busca evitar la relocalización de operaciones fuera de la región», apuntó.
Enfatizó que el 63 % de las autopartes mexicanas cumple las reglas de origen.
Revisión del T-MEC y sus implicaciones
Durante el panel «Revisión del T-MEC y sus implicaciones», Rogelio Garza, presidente ejecutivo de AMIA, afirmó que la próxima revisión del T-MEC plantea un panorama complejo para el sector de los vehículos terminados.
“La carga actual derivada de la sección 232 de Estados Unidos impone un arancel del 25 % a los vehículos terminados, con exenciones parciales para los que cumplen el tratado. En la revisión, se endurecerán las reglas de origen y se analizará la participación asiática en los componentes”, destacó.
Garza afirmó que la industria automotriz de Norteamérica debe considerarse como un todo, con actores compartidos entre México, Estados Unidos y Canadá. Poner barreras debilitaría a toda la región.
Garza indicó que se está trabajando en cuatro frentes:
- Consultas en México para diagnosticar fortalezas y debilidades.
- Participación en las consultas públicas del USTR en Estados Unidos.
- Coordinación con la Secretaría de Economía para realizar comentarios conjuntos.
- Preparación de escenarios de negociación ante distintas exigencias posibles.
El objetivo es mantener el libre comercio y evitar que la revisión comience en un escenario con aranceles ya vigentes.
Por su parte, Rogelio Arzate, presidente ejecutivo de ANPACT, habló sobre la situación del sector de vehículos pesados: “Actualmente cumplen con un 64 % de contenido regional (2024), con el objetivo de llegar al 70 % en 2027, además de cumplir con los requisitos laborales y de acero y aluminio”.
Añadió que es inviable modificar las reglas de origen en esta etapa, ya que la industria se encuentra en plena transición para alcanzar los objetivos pactados.
“Norteamérica está altamente integrada, con componentes que cruzan las fronteras hasta seis o siete veces antes del ensamblaje final. Por ejemplo, el 70 % de los motores fabricados en Estados Unidos llegan a México para su ensamblaje”, indicó.
El directivo señaló tres áreas de oportunidad:
- Incrementar la capacidad instalada en México (por ejemplo, la fundición de acero).
- Atraer inversión extranjera directa en componentes aún dominados por Asia (por ejemplo, telemática y radios).
- Impulsar el desarrollo de proveedores de nivel 2 y 3 en México (por ejemplo, tornillería y chatarrización de unidades).
Finalmente, destacó que la ANPACT ya trabaja con INA en un programa conjunto de fortalecimiento de proveedores.
Francisco González, presidente ejecutivo de INA, explicó que la revisión del T-MEC no solo debe abordarse desde una perspectiva económica, sino también desde los puntos de vista político, tecnológico y de seguridad y migración.
“El eje central debe ser la competitividad regional, recordando que México ha sido pionero en aprovechar los tratados de libre comercio para consolidar la industria de autopartes”, resaltó González.
Señaló que, desde 2018, la industria de autopartes ha crecido alrededor de un 45 %, cinco veces más que el PIB nacional. En la actualidad, representa más del 40 % de la IED en México.
González comentó que los nuevos retos son la integración de semiconductores, software y conectividad como parte esencial del contenido regional futuro.
“La unión entre México, Estados Unidos y Canadá es esencial para afrontar la revisión”, puntualizó.
Cabe señalar que en el CIIAM 2025 participaron representantes de la Secretaría de Economía, la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), CONCAMIN, MEMA, AMIA, AMDA, ANPACT y COMCE, así como delegaciones diplomáticas y líderes del sector privado nacional e internacional.
